Ayer trabajamos muchos ejercicios de grupo para que se conocieran, escucharan y divirtieran. Lograron un nivel de complicidad, juego y respeto entre ellos, fundamental para encontrar cada uno su espacio y aceptación en el grupo. Con su cuerpo y con música jugaron a crear esculturas, llenando el espacio de imaginación .

El cuento, maravilloso por cierto, lo dejamos como colofón de la clase, pero fué lo que menos trabajamos, por eso el resultado de la represenatción fué “simpática”, pero faltaba memorización de los papeles…. Aún así Kalab mantuvo muy bien su presencia durante todo el cuento, Dani se asustó y olvidó su texto ante el público, Alén mantuvo bien la concentración, Ada disfrutó haciendo de burro, Iune y Catalina nos hicieron reir con sus gallinas, Leo “se superó” consiguiendo decir redil, Carlota amorosa, se prestó a hacer de vaca ordeñada sin ningún pudor y Nico, aunque esta vez no tenía texto, no perdió la atención en ningún momento.

Quizá no debería importarnos tanto el resultado sino el camino. Ha sido un buen trabajo por parte de todos.

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