Terminamos el año con Codrilo, de Roberto Aliaga. Una historia sencilla, narrada con musicalidad y recrea los sentimientos y emociones del protagonista: un pequeño cocodrilo, que ante el nacimiento de su nuevo hermanito ha de romper vínculos familiares y ganar en autonomía.

El cuento resulta, entrañable, dinámico e instructivo para los pequeños y un reto para los más mayores, que juegan a memorizar e interpretar  sus diálogos.

Continuamos este año con cuentos como el de Paco Liván, La cosa que más duele en el mundo. Esta Fábula, adaptación de un cuento tradicional de Costa de Marfil, nos sirve para acercar a los más pequeños que hay también otras cosas que pueden causar dolor y dañar nuestras relaciones con los demas y sobre lo necesario que es aprender a ponerse en el lado del otro.

El cuento nos ayudó a entender sentimientos, interpretar animales, bailar y pasarlo bien; cosa  que gustó mucho a  los padres por el grado de desinhibición conseguido.