El sábado 20, nos reimos mucho con el cuento “Un gato en el tejado”, de Pablo Albo. Un cuento lleno de personajes caricaturescos, pero a la vez muy reconocibles; un texto lleno de acción y ritmo trepidante y una situación usual, resuelta con mucho sentido del humor.

Tras unos ejercicios de elenco, para presentar y hacer participar a los nuevos de ese día, trabajamos el espejo( para sentir unión de fuerzas) y contramovimientos(para sentir contraposición de fuerzas). Tras  contarles el cuento, se lanzaron a pedir cada uno el personaje que querían interpretar, quedando una vacante…el personaje de La Sra. Paquita( siempre me parece curioso observar qué personajes rechazan), que interpretó maravillosamente Rosario.

Los niños han logrado comprender que forman parte de una totalidad y juegan a interpretar sus papeles; pero una vez que dicen sus parlamentos, se convierten en espectadores dentro del propio cuento, incapaces de mantener la concentración en el personaje, porque siempre hay algo que les despista, una frase de un compañero, una coleta que se suelta, la máscara que molesta…miles de interferencias, que si tuvieran una  tarea a lo largo de toda la historia podrían mantener. Saben trabajar en grupo y les encantan las tareas plásticas.

Creo que ha llegado el momento de que la representación tenga más calidad, aunque sea mucho trabajo en muy poco tiempo. Sus cuerpos y sus voces se tienen que moldear en consonancia con sus personajes.