Hoy 12 de febrero, mientras el sol iluminaba nuestra calles, los pequeños artistas de Malasaña ensayaban el maravilloso cuento de Codrilo, para mostrarlo al mediodía delante de sus papás.

El ritmo, la rima, la repetición, la lógica y sencillez de este cuento, ha ayudado a nuestros artistas a memorizar,  interpretar y comunicar con sus personajes  la impaciencia de la infancia enfrentándose a una tarea de mayores,  y la paciencia y sabiduría de los adultos, siempre dispuestos a ayudar y enseñar a sus hijos. Se les oía bien, se les veía y nosotros disfrutamos  viendo su progreso.

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